

Sumérgete en el mundo feroz de las porristas competitivas de la escuela secundaria, siguiendo la tensa relación entre dos mejores amigos después de que llega un nuevo entrenador para llevar a su equipo a la fama.
Creada por
Cadena
USA Network

10 episodios · 2019
Cuando llega una nueva entrenadora del equipo de porristas, hasta entonces liderado por Beth y su mejor amiga Addy, las relaciones se desploman y las lealtades giran.

Marco-Hugo Landeta Vacas
25 dic 2025
(CASTELLANO) Hay series que pasan casi en silencio y, cuando te das cuenta, ya no están. Dare Me es una de esas. La empecé casi por obligación, por esa manía de ver algo antes de que Netflix lo retire, esperando encontrar el motivo de su cancelación. Y lo curioso es que no lo encontré. Al contrario: lo que vi fue una serie sólida, incómoda y bastante más interesante de lo que aparenta. Bajo la fachada de animadoras, rivalidades y pasillos de instituto, la serie va a otro sitio. Aquí no hay nostalgia ni brillo juvenil. Hay relaciones tóxicas, poder mal entendido, deseo, celos y una violencia emocional que va calando poco a poco. Todo está contado con una oscuridad muy consciente, casi opresiva, que recuerda más al tono de Friday Night Lights pasado por un filtro mucho más turbio que a un drama adolescente al uso. El reparto funciona sorprendentemente bien. No hay estrellas, pero sí interpretaciones creíbles, contenidas, que hacen que te tomes en serio lo que ocurre. Los diálogos están trabajados, no suenan impostados ni “de serie para jóvenes”, y la música acompaña con personalidad, ayudando a crear esa atmósfera inquietante que se va cerrando sobre los personajes episodio a episodio. También se nota que hay una mirada clara detrás. La serie sabe lo que quiere contar y no tiene prisa por explicarlo todo. Prefiere sugerir, incomodar y dejar espacios en blanco. Eso puede desconcertar a quien busque giros constantes o respuestas inmediatas, pero es precisamente lo que le da personalidad. No va de escándalo fácil, va de observar cómo se pudre algo por dentro. Por eso cuesta entender que no tuviera una segunda temporada. No porque cierre todo de forma perfecta, sino porque había material, tono y pulso narrativo suficientes como para seguir. Dare Me no era una serie ruidosa ni diseñada para gustar a todo el mundo, pero sí una de esas propuestas que crecen con el tiempo y que merecían algo más de confianza. Una serie oscura, bien hecha y más adulta de lo que parece. De las que no gritan para llamar la atención, pero dejan poso cuando se apagan los créditos. (ENGLISH) There are shows that slip by almost unnoticed and, before you realize it, they’re gone. Dare Me is one of those. I started it almost out of obligation, driven by that urge to watch something before Netflix removes it, expecting to find the reason why it was canceled. Strangely enough, I didn’t. What I found instead was a solid, uncomfortable series—far more interesting than it first appears. Beneath the surface of cheerleaders, rivalries, and high school hallways, the show is aiming somewhere else. There’s no nostalgia here, no glossy teenage fantasy. What you get instead are toxic relationships, power games, desire, jealousy, and a slow-burning emotional violence that seeps in episode by episode. The tone is deliberately dark, almost suffocating, closer to a twisted cousin of Friday Night Lights than to a conventional teen drama. The cast works remarkably well. There are no big stars, but the performances feel grounded and believable, making the story easy to take seriously. The dialogue is sharp and natural, never sounding forced or “teen-TV-ish,” and the music plays a key role in shaping that unsettling atmosphere that tightens as the series goes on. You can also sense a clear creative vision behind it. The show knows what it wants to say and doesn’t rush to explain everything. It prefers suggestion over exposition, discomfort over easy answers. That approach may frustrate viewers looking for constant twists, but it’s exactly what gives the series its identity. It’s hard not to wonder why it never got a second season. Not because it wraps everything up neatly, but because there was enough substance, tone, and narrative confidence to keep going. Dare Me wasn’t loud or designed to please everyone, but it was the kind of show that grows on you and deserved more time.
Paul Fitzgerald
Burt Cassidy
2026