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"En un mundo futurista, un robot debe ocultar su libre albedrío y su pasión por las telenovelas."
En un futuro altamente tecnológico, un robot rebelde de seguridad obtiene libre albedrío en secreto. Para que nadie se entere, se une sin muchas ganas a una nueva misión para proteger a unos científicos en un planeta peligroso... pese a que él solo quiere ver sus telenovelas.
Creada por
Cadena
Apple TV

Martin Oaks
15 ago 2025
**Esto es muy aburrido** Como no conozco las novelas “Murderbot Diaries” de Martha Wells, voy a escribir mis impresiones estrictamente basadas en la experiencia visual e intelectual con la serie, y en cuyas obras supuestamente parece estar basada. Cuando leí la premisa de la historia, o la sinopsis de la serie, pensé que podría ser divertido encontrar a un robot futurible con el que reírte un rato gracias a sus interacciones forzadas y desganadas con los humanos, y su obsesión por la series de televisión. Parecía cachondo sumergirse en su lenguaje soez y sus pensamientos en voz alta (una voz en off abusiva que acaba agotando, por cierto). Pero el resultado es, desde el principio, muy decepcionante. A pesar de que la idea de combinar ciencia ficción robótica con comedia podía parecer algo realmente atrayente, la serie sufre de un guión tan superficial y una dirección tan vaga que no logra sacar un mínimo partido a la premisa esencial. La trama parece seguir las andanzas de un androide de seguridad, ya obsoleto y a punto de ser “retirado”, que desarrolla conciencia propia gracias a un auto-hackeo de su propio sistema (algo que no se acaba de comprender muy bien, y de lo que no se profundiza lo suficiente). Las subtramas e interacciones con unos nuevos clientes, que parecen más bien un grupo de científicos frikis a los que debe proteger ahora, no llevan a ninguna parte. Y los diálogos, bajo la ridícula propuesta de una idiosincrasia hippie y naif, son estúpidos y predecibles, por no decir irritantes. El potencial de explorar temas tan complejos como la propia identidad, la auto-conciencia y la pseudo-humanidad se desaprovecha por completo. Si se hubiera expuesto todo esto incluso desde una perspectiva cómica, mordaz e, incluso, absurda, optando por un desarrollo jocoso del personaje, habría tenido mucho más interés y más valor argumental que el que ofrece ahora “Matabot”, tan basado en un paradigma ficticio sobre-explotado que ya no ofrece nada interesante, ni en las formas ni en la exposición. Los efectos visuales no acaban de compensar estas deficiencias descriptivas, y da la sensación que la serie se apoya demasiado en su estética futurista, olvidando que un buen guión habría sido un pilar mucho más sólido para contar una historia ávida de matices narrativos.

David Dastmalchian
Gurathin

10 episodios · 2025

Marco-Hugo Landeta Vacas
6 feb 2026
(CASTELLANO) Hay algo muy poco habitual en Murderbot: no intenta impresionarte a base de épica, ni de grandes giros, ni de discursos grandilocuentes sobre la condición humana. Va por otro lado. Es una serie que avanza con ligereza, casi sin hacer ruido, y aun así consigue dejar poso. Desde el principio se nota que detrás hay un material original sólido, una historia pensada antes de ser “contenido”, y eso hoy en día ya es mucho decir. El tono es uno de sus mayores aciertos. Hay humor, bastante, pero nunca forzado ni subrayado. Funciona porque nace del personaje, de su mirada incómoda y cansada hacia los humanos, no de chistes lanzados al azar. La serie juega constantemente con esa distancia emocional, con ese estar presente pero no del todo, y lo hace sin necesidad de explicarse demasiado. Confía en el espectador, y eso se agradece. Alexander Skarsgård está especialmente bien. Su interpretación es contenida, seca, casi inexpresiva, y justo por eso resulta tan efectiva. Todo pasa por pequeños gestos, silencios y decisiones mínimas que terminan construyendo un personaje mucho más complejo de lo que aparenta al principio. El resto del reparto acompaña con solidez, sin intentar robar protagonismo, algo clave para que el conjunto funcione. También se nota el sello de Apple TV+ en la producción: diseño cuidado, ritmo claro, episodios que no se alargan más de la cuenta. Esa duración contenida juega a favor de la serie, que sabe cuándo entrar y cuándo salir, sin relleno innecesario. No todo es igual de redondo, y hay momentos donde uno intuye que el universo podría dar más de sí, pero incluso ahí la serie mantiene el interés. Lo más interesante es que Murderbot no parece obsesionada con demostrar nada. Simplemente plantea su mundo, deja que los personajes se muevan dentro de él y observa. Quizá por eso termina funcionando tan bien: porque no fuerza conclusiones ni emociones. Acaba la temporada con la sensación de haber visto algo con identidad propia y, sobre todo, con ganas reales de que llegue la segunda. (ENGLISH) There’s something quietly unusual about Murderbot: it doesn’t try to impress through epic scope, big twists, or grand statements about the human condition. It goes somewhere else entirely. It moves lightly, almost unnoticed, and still manages to leave a mark. From the start, you can tell there’s a strong original foundation behind it, a story conceived before becoming “content,” and that alone already sets it apart. Tone is one of its biggest strengths. There’s humor, quite a bit of it, but it never feels forced or overstated. It works because it comes directly from the character’s perspective, from that awkward, weary view of humans, rather than from random punchlines. The series constantly plays with emotional distance, with being present but never fully involved, and it does so without overexplaining itself. It trusts the viewer, and that matters. Alexander Skarsgård is particularly effective here. His performance is restrained, dry, almost expressionless, and precisely because of that it works so well. Everything is conveyed through small gestures, silences, and minimal choices that gradually shape a far more complex character than expected. The supporting cast fits in smoothly, never trying to steal focus, which is essential for the overall balance. Apple TV+’s production values are clearly there: clean design, a confident pace, and episodes that never overstay their welcome. That tight runtime works in the show’s favor, knowing exactly when to arrive and when to leave, without unnecessary padding. Not everything is equally polished, and at times you sense the universe could expand further, but even then, the show holds your attention. What’s most appealing is that Murderbot doesn’t seem desperate to prove anything. It simply sets up its world, lets the characters move through it, and observes. Maybe that’s why it works so well: it doesn’t force conclusions or emotions. The season ends with the feeling that you’ve watched something with a clear identity, and a genuine desire to see where it goes next.
2020