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Un chico obsesionado con los videojuegos se transporta con dos amigos a una realidad paralela y postapocalíptica de Tokio donde cada nivel es de vida o muerte.
Cadena
Netflix

8 episodios · 2020
Un fanático de los videojuegos y sus dos amigos aparecen en una realidad paralela de Tokio, donde deben superar una serie de sádicos juegos para mantenerse con vida.

Marco-Hugo Landeta Vacas
8 oct 2025
(CASTELLANO) Alice in Borderland empezó siendo una de las mayores sorpresas del catálogo de Netflix. Su primera temporada mezcló acción, misterio y drama con una energía que pocos esperaban. Tenía esa capacidad de enganchar desde el primer minuto, de crear un mundo extraño y despiadado en el que cada decisión contaba. Era visualmente impactante, narrativamente sólida y, sobre todo, adictiva. La segunda temporada mantuvo parte de esa esencia, pero perdió algo de frescura. Los juegos seguían siendo brillantes y las pruebas tan crueles como ingeniosas, aunque el factor sorpresa ya no estaba ahí. Aun así, fue una continuación necesaria, que cerró con dignidad la historia y ofreció un desenlace satisfactorio para quienes habían acompañado a Arisu en su viaje. La tercera entrega, en cambio, demostró que prolongar lo inevitable puede jugar en contra. La fórmula se repetía y, aunque seguía siendo entretenida, ya no tenía el mismo pulso ni la emoción de sus inicios. Los juegos continuaban siendo visualmente potentes, pero la historia parecía atrapada en su propio laberinto, repitiendo esquemas y perdiendo parte de su alma por el camino. Lo interesante de Alice in Borderland es que, incluso en sus momentos más flojos, sigue siendo una serie única dentro del panorama actual. Tiene una identidad clara: una mezcla entre el suspense japonés, la estética del videojuego y un toque existencialista que la eleva por encima del simple entretenimiento. En sus mejores momentos, logra que la tensión y la emoción caminen de la mano, recordando por qué su primera temporada fue tan especial. En conjunto, la serie deja una huella curiosa: empieza como un fenómeno de culto, crece con ambición y termina agotada, pero sin perder del todo su esencia. Es un viaje que mereció la pena, incluso si el destino final no fue tan brillante como el comienzo. Una trilogía irregular, sí, pero también una de las propuestas más intensas, visuales y emocionales que ha dado el género en los últimos años. Cuando Alice in Borderland funciona, lo hace con una fuerza que muy pocas series consiguen. (ENGLISH) Alice in Borderland began as one of Netflix’s most unexpected surprises. Its first season blended action, mystery, and drama with an energy few could have predicted. It had that rare ability to hook you from the very first minute, building a strange and ruthless world where every choice mattered. Visually stunning, narratively solid, and utterly addictive, it felt like something new and thrilling. The second season kept much of that essence, though it lost some of its freshness along the way. The games were still clever and brutal, and the trials as tense as ever, but the element of surprise was gone. Even so, it served as a fitting continuation, giving closure to Arisu’s journey and offering a satisfying conclusion for those who had followed the story from the beginning. The third season, however, proved that stretching a good idea too far can backfire. The formula felt familiar, and while it remained entertaining, it no longer carried the same heartbeat. The games were still impressive, but the story seemed trapped in its own loop, repeating patterns and losing part of its soul in the process. What’s interesting about Alice in Borderland is that even in its weakest moments, it remains a distinctive piece within today’s landscape. Its identity is unmistakable: a mix of Japanese suspense, video game aesthetics, and an existential undertone that elevates it beyond simple entertainment. At its best, it balances tension and emotion beautifully, reminding us why that first season was so special. Taken as a whole, the series leaves a curious mark: it begins as a cult sensation, grows with ambition, and ends exhausted—but never empty. It’s a journey that was worth taking, even if the destination wasn’t as bright as the start. An uneven trilogy, yes, but also one of the most intense, stylish, and emotionally charged shows the genre has offered in recent years. When Alice in Borderland hits the mark, it does so with a force very few series can match.

8 episodios · 2022
Los juegos son cada vez más mortales, y Tokio se ha vuelto más salvaje y cruel. ¿Podrá Arisu regresar al mundo real? Y, si lo hace, ¿valdrá la pena todo lo que ha perdido?

6 episodios · 2025
2011