

En un contexto social deteriorado por la crisis económica, la vida de varias personas se pondrá patas arriba tras conocer a Cécile, un personaje que simboliza el deseo.
Director
Laurent BouhnikGuión
Laurent Bouhnik

Martin Oaks
3 jul 2025
**Una historia llamada Deseo** De nuevo con el sempiterno estigma del mal denominado porno cuando, en realidad, "Q (Desire)" es una exploración cruda y sin filtros de la sexualidad, el deseo y la búsqueda de la conexión. Las dos protagonistas son las piezas clave en este intrincado tapiz emocional, errático y mal escrito, ciertamente, pero cuyas psicologías revelan las profundidades de la experiencia humana. El ejercicio de valentía de las actrices Déborah Révy y Hélène Zimmer en un mundo asquerosamente hipócrita, donde las convenciones sociales reaccionarias tachan de pornografía o de indecencia la exposición del cuerpo humano en su naturaleza más explícita, es algo de lo que deberíamos reflexionar todos, en lugar de mandarlas al ostracismo de la vergüenza (apenas se las ha podido ver a ambas en proyectos futuros debido a un encasillamiento básicamente machista y hasta misógino). "Q (Desire)" es un drama erótico que entrelaza las vidas de varias personas en un contexto social marcado por la crisis económica. La película gira en torno a Cécile, una joven de 20 años que, tras la muerte de su padre, se encuentra desamparada y buscando consuelo en sus amistades y en una serie de experiencias sexuales que la confrontan con sus propias fantasías y deseos. Cécile explora las complejas relaciones y la búsqueda del placer y la conexión con diferentes personajes. Entre ellos, la insegura Alice, incomprendida por su rígida y sobreprotectora madre, que anhela un gran romance, aunque su relación con Matt no le ofrece la seguridad que busca. A través de encuentros y desencuentros, la historia se sumerge en el deseo humano, y cómo éste puede trastocar la vida de las personas, siendo Cécile un catalizador que conecta a todo el mundo y pone patas arriba la existencia de aquellos que se cruzan en su camino. El uso recurrente del sexo en forma de felaciones, masturbación o el mismo acto del amor, en distintas sucesiones explícitas pero muy naturales y elegantes (la secuencia de ambas protagonistas en el lavabo del ferry regala uno de los momentos más intensamente eróticos que he presenciado jamás en el cine) sirve para tejer el empoderamiento, pero también la victimización. Cécile utiliza su sexualidad como una herramienta autónoma, escogiendo siempre con quién, cuándo y cómo, lo que le confiere una poderosa sensación de control en su vida. Su disposición a exponerse puede interpretarse como un deseo de ser observada, deseada y validada. Hay una necesidad subyacente de sentirse atractiva y significativa, de confirmar su propia existencia a través de la mirada y el deseo de los otros. Alice es el contrapunto emocional de Cécile, una joven que se encuentra en el umbral de la mayoría de edad, explorando su sexualidad y su identidad con una mezcla de curiosidad e ingenuidad. Su relación inicial con Matt es su primera incursión en el intento para la intimidad sexual. Esta dinámica representa el paradigma adolescente convencional del romance y el sexo. Sin embargo, se percibe una insatisfacción sutil en Alice, una inquietud que sugiere que esta "normalidad" no es suficiente para satisfacer sus deseos más profundos o su creciente curiosidad “secreta”. Alice es un personaje más contemplativo y sensible. Aunque no participe directamente en las actividades de Cécile, es una observadora atenta de las complejidades y consecuencias emocionales de estas interacciones.
Jean-François Gallotte
Alice's Father
2000