


Martin Oaks
22 oct 2025
**Una madriguera, más que un nido** “Bienenstich im Liebesnest” (Picadura de abeja en el Nido del Amor, traducción literal) es uno de los clásicos por antonomasia del gran director germano Hans Billian (bien conocido por ser el precursor de la colección de “Josefine Mutzenbacher”) que, con este título, ofrece una de las versiones más picantes o explícitas de un mismo guión (existe también una versión más blanda titulada “Das Gasthaus Zum Scharfen Hirsch” de la que no he visto nada, y cuya duración es similar). Una de las características de esta versión más pornográfica es la casi ausencia de escenas de fornicación, donde el protagonismo lo acapara las mamadas y las masturbaciones con sus respectivas eyaculaciones (faciales o no), pero donde apenas veremos miembros masculinos entrando en vaginas nórdicas (aunque alguna hay, lo juro). Esto le permite a Billian añadir muchas más escenas de sexo explícito a la película, ya que duran francamente poco. Hannelore (la sensual Christine Szenetra) es una supuesta menor de edad (para el que se lo crea) que se escapa de su estricta familia para ir a vivir una aventura con su novio. En el viaje, se alojan en un hotel de provincias (el Nido del Amor) donde ella decide entregarle a él su virginidad, pero el muchacho se ve abrumado por la situación y es incapaz de culminar el acto, por lo que escapa vergonzosamente durante la noche, dejando a Hannelore a merced de su propia suerte. Pero la verdad es que la chica es lo suficientemente atractiva y atrevida como para solicitar y conseguir un empleo en este hotel de los deseos, donde cada cliente es tratado con el cariño que su cartera le permita. Hannelore solo quiere una cosa: ser desflorada cuanto antes para “convertirse en una mujer”, pero con cada hombre con el que intenta acostarse es incapaz de culminar, debido a uno u otro acontecimiento en la propia trama. Finalmente, el gerente del hotel, el señor Engelmann, se convertirá en el tutor de la criatura y le enseñará, no solo a tratar con determinados clientes pervertidos, sino a convertirse en una deliciosa amante. La cinta está llena de humor y de situaciones frenéticas, muy típicas del cine alemán de aquella época. Gritos, correrías por pasillos, persecuciones en paños menores, tramas paralelas con personajes hilarantes… más de 80 minutos aportando risas y diálogos sarcásticos que para nada interrumpen los distintos actos sexuales que, como he dicho antes, son muy recurrentes, morbosos y rápidos de ver, lo cual garantiza un ritmo narrativo en la historia a la altura de un espectáculo sexual repleto de voluptuosidad y uniformes tan breves que apenas muestran algo de tela y regalan otras cosas.
Uschi Stiegelmaier
Burglar
2013