

Un misterioso doble de acción de Hollywood se pone a trabajar como conductor de huida y se encuentra en problemas cuando ayuda a su vecina.
Director
Nicolas Winding RefnGuión
Hossein Amini, James Sallis

Martin Oaks
24 dic 2022
**Cine _"independiente"_** Mi conclusión es que es tan precaria la calidad del cine contemporáneo en general, que cuando una cinta se desplaza algo más allá de las convenciones meramernte comerciales, o de los patrones tópicos hollywoodienses, la colman de premios y de reconocimiento. Lo siento, pero yo no veo tanto mérito en _Drive_. Ni tanto talento en Refn. Es cierto que se antoja una película extraña, diferente, pero solo es porque pretende adoptar los patrones del cine independiente sin conseguirlo. Los directores que tanto se empeñan en mamar de la teta autárquica deberían saber que no solo se trata de poner buena música en determinadas secuencias, y que la reiteración de las cámaras lentas gratuitas son un recurso muy peligroso porque, cuando no hay nada relevante que mostrar, se hacen eternas. No obstante, la cinta es interesante y, hacia el final, se torna trepidante y romántica de verdad.

Marco-Hugo Landeta Vacas
17 oct 2025
(CASTELLANO) Hay películas que parecen diseñadas para hipnotizar. Drive es una de ellas. Desde el primer minuto, su ritmo pausado y su estética calculada te atrapan en una especie de trance, como si el tiempo se diluyera entre luces de neón y silencios llenos de tensión. Es cine de género con pretensiones artísticas, sí, pero también un ejercicio de estilo que, a ratos, se siente más preocupado por lucir bien que por emocionar de verdad. Ryan Gosling encarna a un hombre sin nombre, mitad héroe y mitad espectro, que vive entre el volante y la violencia. Apenas habla, pero su presencia lo dice todo: la calma antes de la tormenta. Su química con Carey Mulligan es delicada, casi muda, y funciona precisamente porque se sostiene en gestos mínimos. Lo cierto es que cuesta no dejarse llevar por esa atmósfera melancólica que Winding Refn construye con precisión quirúrgica. Visualmente, es un festín. La iluminación, los encuadres, la música —ese synthwave que convirtió la banda sonora en culto—, todo encaja con una elegancia poco habitual en el cine de acción. Pero tanta belleza tiene su precio: a veces la forma eclipsa al fondo, y uno termina más impresionado que conmovido. Hay momentos en los que parece más un videoclip perfecto que una historia con alma. No obstante, sería injusto negar su magnetismo. Drive consigue un equilibrio raro entre romanticismo y brutalidad, entre calma y estallido. Cuando llega la violencia, lo hace con una fuerza que corta el aire. Es tan directa que incomoda, y quizás por eso funciona. Refn sabe que el impacto no necesita litros de sangre, sino saber cuándo y cómo mostrarla. En definitiva, es una película fascinante, pero no perfecta. Su envoltorio es deslumbrante, su ritmo hipnótico y su protagonista inolvidable. Sin embargo, bajo esa superficie tan pulida, hay un corazón que late con frialdad. Drive deslumbra, sí, pero también mantiene cierta distancia, como un coche que pasa rugiendo por la noche: imposible no mirar, pero difícil sentir que te lleva dentro. (ENGLISH) Some films seem designed to hypnotize you. Drive is one of them. From the very first minute, its slow rhythm and calculated aesthetic pull you into a trance, as if time dissolved among neon lights and tense silences. It’s genre cinema with artistic ambitions, but also a stylistic exercise that at times feels more concerned with looking good than truly moving you. Ryan Gosling plays a nameless man —half hero, half ghost— living between the steering wheel and violence. He barely speaks, but his presence says it all: the calm before the storm. His chemistry with Carey Mulligan is fragile, almost silent, and it works because it’s built on subtle gestures. It’s hard not to be drawn into that melancholic atmosphere Winding Refn constructs with surgical precision. Visually, it’s a feast. The lighting, the framing, the music —that synthwave soundtrack that became iconic— all fit together with rare elegance for an action film. But such beauty has a price: sometimes the style overshadows the substance, and you end up more impressed than emotionally moved. There are moments when it feels more like a perfect music video than a story with a beating heart. Still, it would be unfair to deny its magnetism. Drive finds a strange balance between romance and brutality, between stillness and explosion. When the violence hits, it does so with a sharp, unsettling force —and that’s why it works. Refn understands that impact doesn’t come from gallons of blood, but from knowing when and how to show it. In the end, it’s a fascinating film, though not a perfect one. Its surface is dazzling, its rhythm hypnotic, and its protagonist unforgettable. But beneath that polished exterior lies a heart that beats cold. Drive dazzles, yes, but it also keeps its distance —like a car roaring past in the night: impossible not to watch, yet hard to feel it’s taking you along.
Shannon
2021