


Martin Oaks
19 oct 2025
**O cómo destrozar una película para adultos** Este proyecto del gran Chuck Vincent no tiene ningún sentido, o no lo he acabado de comprender. Es decir, ¿por qué se crea una arquitectura narrativa de película pornográfica, y acaba desapareciendo el contenido explícito que le da sentido? “Blue Summer” podría haber formado parte del selectivo catálogo de Vincent respecto del cine para adultos en plena Época Dorada del género (por favor, recordemos la obra de este director con trabajos como “Dirty Lily” y “MisBehavin’” (1978), “Bon Appétit” y “The Lucky Stiff” (1980), o la pieza maestra “Roommates”, de 1982). Pues resulta que, por alguna razón incomprensible, al equipo de realización no se les ha ocurrido otra idea que cercenar todas las escenas de sexo explícitas (sí, los actores fornican de verdad, no como en los proyectos softcore), para acabar estrenando un bodrio blando, infumable y aburrido, lleno de planos censurados, y en un contexto de unos estúpidos pubescentes cachondos preuniversitarios que no se sabe muy bien a dónde van.
2019