


Martin Oaks
10 nov 2025
**Yo debería haber ido a esa escuela...** Eva (la sexi pelirroja Teresa Svensson) es una joven con una sexualidad todavía incipiente, y una mañana es sorprendida por su hermana mayor mientras se está pelando la sardina, mientras se acaricia el boquerón, mientras le da salsa a la almeja… La hermana, que es una mujer muy puritana y conservadora, queda horrorizada y decide que Eva debe matricularse en un internado femenino estricto y moralista, con la esperanza de que reciba “instrucción moral y estética con profesorado competente” (literalmente) que reprima sus impulsos. Sin embargo, el colegio, dirigido por Bo Gyllenstake, un vividor que intenta demostrar que puede “renovar sus valores morales” para cumplir con una cláusula irrevocable y obtener la herencia de un familiar suyo afincado en EE.UU., resulta ser un hervidero de deseos reprimidos y actividades sexuales sin parangón. En este ambiente, en lugar de ser “reformada”, Eva es testigo de las peripecias eróticas de las alumnas y las interacciones con el resto del personal. La trama sigue la ardua odisea intelectual de Eva en un entorno que le es ajeno, pero en el que su curiosidad se convierte en participación activa, explorando sus pulsiones y liberándose sexualmente en forma de orgasmos agudos y muy liberadores. “Porr i Skandalskolan” (traducido más o menos como “Pornografía en la Escuela del Escándalo”) se distingue por su enfoque ligero y a menudo cómico. La trama es decididamente delgada y sirve principalmente como un macguffin para encadenar una serie de encuentros sexuales explícitos. No se toma a sí misma muy en serio, y busca el entretenimiento a través de gags sexuales y situaciones absurdas más propias de una comedia de enredo que de un drama erótico. Mac Ahlberg, conocido por su trabajo como realizador y director de fotografía en proyectos escandinavos habitualmente softcore (“Flossie” de 1974, o “Justine och Juliette” un año después), imprime a la cinta un aspecto visual competente para el estándar de la época y el género, y el argumento juega con el más que recurrente contraste entre una supuesta moralidad rígida y la inevitable efervescencia de los impulsos sexuales contrapuestos. El hilo central es la liberación y el descubrimiento sexual de la protagonista en un contexto permisivo.
School Girl
1992