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En la víspera del día de Reyes una tormenta de nieve sin precedentes asola España. En medio del caos de una autopista colapsada, un grupo de atracadores aprovecha la oportunidad para asaltar un furgón blindado. A escasos metros se encuentra Leo (Antonio Resines), un policía en las últimas que no tiene nada que perder. Con la ayuda inesperada de una joven (Natalia Azahara) tratarán de evitar que la banda huya con el botín en una persecución a contrarreloj en medio de la tempestad.
Director
Daniel CalparsoroGuión
Arturo Ruiz Serrano

Marco-Hugo Landeta Vacas
22 ago 2025
(CASTELLANO) Mikaela es de esas películas que no engañan a nadie: viene a ofrecer acción, tensión y un par de giros suficientes para mantenerte pegado a la pantalla. Daniel Calparsoro repite fórmula, con ese pulso que le conocemos en el cine de atracos, y aunque no se arriesga demasiado, la mezcla funciona. Se ve con facilidad, sin exigir demasiado, pero consigue entretener, que al final es lo que uno busca en un thriller de este tipo. Lo que marca la diferencia aquí es Antonio Resines. Es un actor que da igual el registro, siempre resulta creíble y cercano. Su presencia aporta humanidad y un toque de ironía que equilibra los momentos de mayor tensión. Esa capacidad de mezclar el dramatismo con pinceladas de comedia ligera le sienta bien a una historia que, de otro modo, correría el riesgo de volverse demasiado rutinaria. La trama, como suele pasar en este tipo de películas, se mueve entre clichés reconocibles y alguna sorpresa aislada. No es una obra que destaque por su originalidad, pero sí sabe manejar los ritmos: cuando toca acción, la hay; cuando toca pausa, se da espacio para que los personajes respiren. A veces se percibe demasiado previsible, pero nunca hasta el punto de aburrir. Visualmente, Calparsoro demuestra oficio en las escenas de atracos y persecuciones. El montaje es ágil, la acción está bien resuelta y se agradece que no abuse de artificios digitales. Sin embargo, hay momentos en los que se echa en falta un poco más de garra, un riesgo mayor para elevar la propuesta por encima del mero entretenimiento funcional. Lo interesante es que, pese a la sensación de déjà vu, hay un intento de darle un componente más humano al relato. No se queda solo en el espectáculo, sino que busca que el espectador empatice con los personajes. No siempre lo consigue, pero se agradece el esfuerzo de dotar de cierta profundidad a un género que a menudo se limita al puro artificio. En definitiva, Mikaela es un thriller comercial que cumple con lo que promete: entretener durante hora y media sin pretensiones mayores. Tiene tópicos, sí, pero también a un Resines en plena forma y un director que sabe mover la cámara en la acción. Puede que no deje huella, pero consigue lo esencial: que el espectador disfrute mientras dura. (ENGLISH) Mikaela is one of those films that doesn’t pretend to be more than it is: it delivers action, tension, and a few twists that are enough to keep you hooked. Daniel Calparsoro sticks to his familiar formula of heist-driven thrillers, and while he doesn’t take big risks, the result works. It’s easy to watch, doesn’t demand much, but manages to entertain —and that’s exactly what you expect from this kind of movie. What really makes the difference here is Antonio Resines. No matter the role, he always feels believable and close to the audience. His presence brings humanity and a touch of irony that balances the moments of higher tension. That ability to blend drama with light comedy gives the film a natural charm that keeps it from becoming too routine. The story leans on familiar clichés with the occasional surprise. It’s not groundbreaking, but it handles pacing well: when there’s action, it delivers; when it needs breathing space, it slows down. Sometimes it feels predictable, but never to the point of becoming dull. Visually, Calparsoro proves his skill in heist and chase sequences. The editing is sharp, the action is well staged, and it’s refreshing that he doesn’t rely excessively on CGI. That said, there are moments where you wish for more grit, something riskier that could lift the film above simple functional entertainment. What’s interesting is the attempt to bring a human layer to the story. It doesn’t just stick to spectacle but tries to make the audience connect with the characters. It doesn’t always succeed, but the effort is welcome in a genre often satisfied with pure showmanship. In the end, Mikaela is a straightforward commercial thriller that delivers exactly what it promises: an entertaining ride of about ninety minutes. It may not break new ground, but with Resines in top form and Calparsoro’s steady hand, it does its job — and keeps you entertained while it lasts.

Roger Casamajor
Jon
2013
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