

Streaming


Bajo las encandilantes luces de los casinos de Macao, un apostador que huye de su pasado queda fascinado con una enigmática mujer en una mesa de bacará.
Director
Edward BergerGuión
Lawrence Osborne, Rowan Joffé

Marco-Hugo Landeta Vacas
5 nov 2025
(CASTELLANO) Hay películas que giran en torno a la perdición y otras que la observan con una mezcla de fascinación y tristeza. Maldita suerte pertenece a las dos. Edward Berger nos lleva a una Macao hipnótica, de luces de neón y ruletas girando sin descanso, donde Colin Farrell interpreta a un jugador que intenta escapar de sí mismo. Está magnífico: agotado, irónico y con esa melancolía que solo los que han perdido demasiado saben mostrar. La película tiene el ritmo de una resaca elegante. No busca la épica, sino el temblor interior del que lo ha apostado todo y aún así sigue tirando los dados. Berger filma con un pulso seguro, aunque a veces se deje llevar más por la forma que por el fondo. Pero incluso en sus excesos, hay algo hipnótico, casi poético, en la forma en que retrata la adicción como una especie de limbo entre la vida y la desaparición. Tilda Swinton, en el papel de una detective con más intuición que paciencia, aporta un contrapunto perfecto: sobria, contenida, incisiva. Su presencia ancla la historia, la humaniza, y evita que el delirio visual se vuelva vacío. Fala Chen, por su parte, añade un toque enigmático y etéreo que le da un aire casi onírico al relato. No todo funciona —algunos tramos se sienten irregulares o demasiado calculados—, pero el resultado es una película que se queda contigo más por su atmósfera que por su argumento. Es un viaje entre el lujo decadente y la ruina emocional, donde cada mirada dice más que las palabras. Maldita suerte es una historia sobre perder, pero también sobre seguir jugando. Porque a veces, lo más humano no es ganar… sino volver a apostar. (ENGLISH) Some films revolve around ruin, while others watch it unfold with a mix of fascination and sorrow. Ballad of a Small Player —released in Spain as Maldita suerte— belongs to both. Edward Berger takes us to a hypnotic Macao of neon lights and endless roulette spins, where Colin Farrell plays a gambler trying to escape himself. He’s superb: weary, ironic, and carrying the kind of melancholy only those who’ve lost too much can understand. The film moves with the rhythm of an elegant hangover. It’s not about grand gestures, but about the quiet tremor of someone who’s risked it all and keeps playing anyway. Berger directs with confidence, though at times he leans more toward style than substance. Even so, there’s something hypnotic—almost poetic—in the way he frames addiction as a limbo between life and disappearance. Tilda Swinton, as a sharp, unflappable detective, brings the necessary balance: calm, grounded, incisive. Her presence anchors the story and prevents the visual fever from collapsing under its own weight. Fala Chen adds a mysterious, dreamlike quality that makes the film’s tone even more ethereal. Not everything works—some stretches feel uneven or too deliberate—but the result lingers thanks to its atmosphere. It’s a journey through decadence and emotional ruin, where glances often say more than words. Ballad of a Small Player is a story about losing, but also about the stubbornness to keep playing. Because sometimes, being human isn’t about winning—it’s about daring to bet again.

葉德嫻
Grandma
1998