

Streaming


Director
Carolina BassecourtGuión
Marta Buchaca, Marta Buchaca

Marco-Hugo Landeta Vacas
21 ene 2026
(CASTELLANO) Hay películas que nacen con vocación teatral y no tienen ningún problema en admitirlo. El conflicto aparece cuando ese origen no se transforma al pasar al cine y todo queda reducido a una sucesión de escenas encerradas, rígidas y sin pulso. Cuánto me queda pertenece claramente a ese segundo grupo. Desde muy pronto da la sensación de estar viendo una obra grabada, sin la energía ni la imaginación necesarias para justificar el cambio de formato. La premisa podría haber dado juego, pero se queda en un punto de partida torpe y poco creíble. Lo que debería generar tensión, ironía o incomodidad acaba convertido en una serie de situaciones que no avanzan y que se repiten sin encontrar nunca el tono. La comedia no entra, el drama tampoco, y el resultado es una mezcla extraña que no provoca ni risa ni emoción. El mayor problema está en el guion. Los diálogos suenan forzados, las decisiones de los personajes no tienen una lógica clara y los giros parecen pensados más para sorprender que para construir algo coherente. Todo ocurre porque sí, sin ritmo, sin progresión y sin una idea clara de hacia dónde quiere ir la historia. Hay momentos en los que uno se pregunta qué se supone que debería estar sintiendo. El reparto hace lo que puede con un material muy limitado. Se nota el esfuerzo por sostener las escenas, pero la falta de química real y de un texto sólido pesa demasiado. Ningún personaje termina de cuajar y todos parecen atrapados en una función que se alarga más de la cuenta, sin que nadie se atreva a cortar por lo sano. Tampoco ayuda una puesta en escena plana y funcional, que no aporta nada al relato. El uso de los espacios es mínimo, casi inexistente, y la sensación de bajo presupuesto no se convierte en virtud, sino en lastre. Aquí la sobriedad no suma, simplemente subraya lo poco que hay detrás. Al final, lo más acertado del conjunto es el título, porque resume bastante bien la experiencia como espectador. Cuánto me queda se hace larga, previsible y sorprendentemente vacía para el tema que pretende abordar. Una comedia sin gracia y un drama sin peso, que quizá habría funcionado mejor como pieza breve, pero que no sostiene un largometraje. (ENGLISH) There are films that are born with a theatrical vocation and have no problem admitting it. The conflict appears when that origin is not transformed when moving to cinema and everything is reduced to a succession of enclosed, rigid scenes with no pulse. Cuánto me queda clearly belongs to this second group. Very early on, it feels like watching a recorded stage play, without the energy or imagination needed to justify the change of format. The premise could have worked, but it remains a clumsy and unconvincing starting point. What should generate tension, irony or discomfort ends up becoming a series of situations that don’t progress and repeat themselves without ever finding the right tone. The comedy doesn’t land, the drama doesn’t either, and the result is an awkward mixture that provokes neither laughter nor emotion. The main problem lies in the script. The dialogue feels forced, the characters’ decisions lack clear logic, and the twists seem designed more to surprise than to build something coherent. Things happen simply because they do, without rhythm, progression, or a clear sense of direction. There are moments when you genuinely wonder what you’re supposed to be feeling. The cast does what it can with very limited material. The effort to hold the scenes together is noticeable, but the lack of real chemistry and a solid script weighs heavily. No character fully comes together, and everyone feels trapped in a performance that drags on longer than it should. A flat, purely functional staging doesn’t help either. The use of space is minimal, almost nonexistent, and the low-budget feel never turns into a virtue, only a burden. In the end, the most accurate thing about the film is its title. Cuánto me queda feels long, predictable, and surprisingly empty for the subject it tries to address. A comedy without humor and a drama without weight, better suited to a short piece than a feature film.

Eva Ugarte
María
2018
Sé el primero en dejar una reseña.