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"Cuestiona todo."
Dos jóvenes misioneras se ven obligadas a demostrar su fe cuando llaman a la puerta equivocada y son recibidas por el diabólico Sr. Reed (Hugh Grant). Los tres se verán envueltos en un brutal juego del gato y el ratón durante una larga noche de tormenta.
Director
Scott BeckGuión
Bryan Woods, Scott Beck

Marco-Hugo Landeta Vacas
31 jul 2025
(CASTELLANO) Hay películas que logran inquietarte sin necesidad de gritarte en la cara. Heretic lo consigue desde el primer plano. Es un thriller que respira tensión, donde cada silencio pesa y cada palabra se mide con cuidado. Todo ocurre prácticamente en un único lugar, pero eso no le impide crear una atmósfera densa, pegajosa, en la que no sabes si lo que viene es una revelación o una amenaza. Y en medio de ese juego: Hugh Grant. La interpretación de Grant es simplemente hipnótica. No fuerza el miedo, lo insinúa. Su mirada, su sonrisa ladeada, la forma en la que se toma su tiempo para hablar… da más miedo que cualquier monstruo digital. Hace años que no lo veía tan cómodo en un papel, y eso que aquí se aleja por completo del galán encantador que muchos aún asocian con él. Aquí es otra cosa: carisma convertido en amenaza. El guion juega con lo religioso sin ser panfletario. Hay diálogos brillantes, preguntas incómodas y momentos donde uno no sabe si reír o tensarse. La historia tiene giros, algunos más logrados que otros, pero lo importante es que siempre mantiene el interés. A veces recuerda a esas obras de teatro con tres personajes encerrados, donde el peso recae por completo en las actuaciones y los matices. Y aquí, los tres protagonistas están a un nivel altísimo. Visualmente no es deslumbrante, pero sabe usar la oscuridad, los encuadres cerrados y el diseño del espacio para hacerte sentir dentro de una trampa. Es cine pequeño, en apariencia, pero que se atreve a hablar de cosas grandes: fe, culpa, manipulación, poder. No todo funciona igual de bien —quizá el desenlace no tiene la fuerza de su arranque—, pero el viaje merece la pena. Heretic no reinventa el terror, pero lo retuerce con inteligencia. Es incómoda, elegante, turbia. Y sobre todo, es una prueba de que a veces el verdadero horror no está en lo que se ve… sino en lo que alguien te hace creer. (ENGLISH) Some films manage to unsettle you without ever raising their voice. Heretic does just that from the very first frame. It’s a tense, slow-burning thriller where every pause feels deliberate, every line carefully chosen. Almost everything takes place in a single location, but the atmosphere it builds is dense and claustrophobic. And at the center of it all: Hugh Grant. His performance is mesmerizing. He doesn’t force the fear—he suggests it. The way he looks, smiles, speaks just a bit too slowly—it’s all deeply disturbing. I haven’t seen him this sharp in years, and here he’s far from the charming romantic type people usually associate with him. This time, he’s something else: charisma turned into menace. The script plays with religious themes without preaching. There are clever lines, uncomfortable questions, and moments where you don’t know whether to laugh or tense up. It often feels like a chamber play, where everything rests on the actors and their subtle choices—and all three leads are outstanding. Visually, it’s not flashy, but it uses darkness and confined spaces to trap you with the characters. It’s small-scale filmmaking that dares to tackle big themes: faith, guilt, manipulation, power. Not everything lands—perhaps the ending lacks the punch of the opening—but the ride is worth it. Heretic doesn’t reinvent horror, but it twists it in clever ways. It’s elegant, uncomfortable, and full of shadows. And above all, it reminds us that true horror doesn’t always scream—it whispers.
lakrarivera
2 oct 2025
Acabo de ver Heretic y me encontré con lo de siempre: una premisa muy buena, con Hugh Grant —ese “chico de los ojos tiernos”— encarnando a un personaje obsesionado con la religión. El desarrollo funciona bastante bien, pero el final, como pasa en muchas de estas cintas, queda flojo. El primer acto es impactante y engancha de inmediato, el segundo sostiene el interés, pero el tercero simplemente no aterriza con fuerza. Aun así, disfruté mucho la actuación de Grant y toda la carga de herejía que propone la película. Y lo admito: todo lo que diga sobre ella viene con un sesgo, porque me encanta la blasfemia.
2022